Zonaclásicos: Crying Freeman

Estrenamos sección en Zonamanga, queridos lectores. Hoy arranca Zonaclásicos, sección en la que repasaremos algunos de los mangas con más años a sus espaldas y a los que rendimos un sentido homenaje al tiempo que los damos a conocer a las nuevas generaciones. Crying Freeman es la violenta historia de un hombre atrapado en la organización criminal más importante del mundo, Los 108 Dragones. Os presentamos uno de los primeros mangas en publicarse regularmente en España y que al mismo tiempo es la mejor obra de Kazuo Koike (guión) y Ryoichi Ikegami (dibujo).

A lo largo de la década de los ochenta, los lectores japoneses que han crecido con el manga comienzan a demandar nuevas historias, más adultas y elaboradas, propias a su nueva situación vital. Por eso mismo comienza a despegar poco a poco el género seinen, en el que no solo la violencia y las relaciones humanas están mucho más desarrolladas, sino que las temáticas sexuales se convierten en un imprescindible en casi todos los casos. De esta manera surgen revistas pensadas para una nueva generación, como Morning (Kodansha), Young Jump (Shueisha) o Big Comics Spirits (Shogakukan). Uno de los primeros mangas seinen en ver la luz fue Crying Freeman, que comenzó sus andaduras en 1987 (terminándolas en 1992).

Koike e Ikegami nos presentan la apasionante historia de Yo Hinomura, un joven alfarero que es secuestrado por una organización criminal y es entrenado para convertirse en el mejor asesino del mundo a través de la hipnosis. De esta manera, cuando termine su misión, no podrá evitar llorar y encontrarse en un estado depresivo hasta que sus servicios son requeridos nuevamente. Sin embargo, su vida dará un giro de 180º cuando se enamore de Emu Hino, una de sus víctimas. A partir de ese momento, comienza una batalla entre la policía, diferentes grupos mafiosos y traidores, todos ellos con el objetivo de acabar con la secta de Los 108 Dragones y con Crying Freeman. A todo esto nuestro protagonista responderá como solo el sabe, mediante la violencia y la muerte, caminos que desprecia, pero que le son inevitables recorrer.

Crying Freeman es una obra maestra del manga de yakuzas, en el que el mayor incentivo está en la construcción del personaje principal, logrando una especial empatía entre lector y asesino.

La otra gran baza del manga es el dibujo de Ikegami, detallista y realista a partes iguales, contrastando la hermosura de los personajes (especialmente los femeninos) con la violencia que impregna la obra.

Por último, es preciso hacer mención a las numerosas escenas de sexo, las cuales son totalmente desatadas y salvajes, aún con la peculiar censura japonesa de la década de los 90: el artículo 175 del Código Penal japonés prohibía a la industria del manga mostrar los genitales adultos masculinos y femeninos.

Crying Freeman contó dos ediciones en nuestro país: Una en formato comic-book (e inacabada) y una más reciente (2005), donde, nuevamente de la mano de Planeta DeAgostini, se puede disfrutar de la obra íntegra en una edición similar a la japonesa, con sentido de lectura oriental y con una nueva traducción. Así que ya sabéis, si os gusta el seinen y aún no conocéis Crying Freeman daos el gusto de conocer a todo un clásico del manga.

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