Tópicos del manga: los baños públicos

¿Por qué hay tantos mangas en los que aparecen baños públicos (sentô) o baños termales (onsen)? ¿Es porque sirve de excusa para que aparezcan personajes desnudos? ¿Es porque los japoneses son especialmente limpios? Las respuestas serían, más o menos, sí y sí.

Más que especialmente limpios, los japoneses tienen una larga tradición de bañarse en aguas termales para aprovechar sus propiedades relajantes. Normalmente forman parte de las instalaciones de los ryokan (albergues tradicionales japoneses) y cuando son al aire libre se llaman también rotenburo. A veces incluso son mixtos, y entonces normalmente hay que ir en bañador. No lo son, sin embargo, los sentô, o baños públicos dentro de las ciudades que cumplen las funciones de lugar de reunión o de baño para aquellos que no tienen en casa. En estos locales primero hay que ducharse bien y luego nos podemos meter en el agua caliente, ya limpios, para relajarnos. Y la parte de los hombres está separada de la de las mujeres por una altísima pared de madera, que los personajes más pervertidos del manga y el anime intentan escalar siempre que pueden, como ocurre con el viejo Happosai de Ranma 1/2.

En estos casos se permite que los niños y las niñas elijan con cuál de sus progenitores se bañarán, y no hay problema en que, por ejemplo, un niño se bañe con su madre en la parte de las mujeres, siempre que tenga un máximo de 10 años. En el manga vemos a menudo esta situación, aunque también se le puede buscar la parte humorística, como una vez que Ran le dijo al pequeño detective Conan (en realidad de 17 años pero encogido, como ya sabéis) que se bañaría con él. Pero los equívocos son la gracia de estas escenas: ir a parar a la parte equivocada o intentar acceder a ella furtivamente por parte de personajes masculinos siempre da lugar a situaciones divertidas. Las encontramos por ejemplo en Love Hina con el pobre Keitarô, víctima de constantes malentendidos que además no son causados por él, o en Ranma 1/2, donde además del citado viejo verde tenemos a un protagonista que cambia de sexo según la temperatura del agua con la que entre en contacto, cosa que dificulta mucho para él la sana tradición de asistir a estos baños públicos que, por desgracia, están desapareciendo de Japón a marchas forzadas (los sentô, no los onsen).

En cuanto a costumbres curiosas, ¿os habéis fijado en que a menudo los personajes masculinos se bañan con una minitoalla a modo de falda y los femeninos envueltos en otras más grandes? Pues bien, esto es una forma de evitar mostrar los desnudos (aunque en muchos manga se usa el recurso del jabón estratégicamente colocado), pero en realidad en Japón no se permite introducir toallas en el agua, por razones de higiene. Lo que sí vemos muchas veces y se corresponde con una costumbre real es coger esas toallas y enroscárselas en el pelo (las mujeres) o simplemente formar un rollito con ellas y ponérselas en la cabeza (los hombres).

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