Tópicos del manga: las citas

Si se describen de la misma forma en tantos y tantos manga y anime, será que las citas de las parejas jóvenes japonesas son así de verdad, ¿no? Es fácil pensar eso, y probablemente no estaremos totalmente equivocados, pero hay una serie de tópicos sobre las citas que se han instalado en el manga y que a día de hoy, probablemente, han quedado algo desfasados. Pero siempre es interesante repasarlos, así que eso es lo que vamos a hacer.

Como sabéis, los japoneses, sean de la edad que sean, no son muy proclives a mostrarse afecto delante de la gente. Olvidémonos de las parejas jóvenes de aquí, que durante las primeras semanas no pueden dejar de darse el lote (¿esto se dice aún? Es que uno ya va teniendo una edad y claro…). En Japón las parejas no flirtean, empiezan a salir porque son amigos (con suerte, porque normalmente sólo son compañeros de clase) y uno de los dos le pide al otro salir, cosa que este acepta con la cara roja como un tomate, y quedan para el domingo. Siempre en domingo.

¿Qué hacen el domingo? Pues hay una serie de opciones que, en según qué mangas, se pueden hacer todas seguidas, es decir en el mismo día. Está el cine, donde la película siempre tiene que ser de terror para que la chica se agarre con fuerza al brazo del chico o esconda su cara en el hombro de él (un efecto a menudo calculado por el muy pillín), o el parque de atracciones, en el que nunca faltan los barquitos del amor, pero claro, como no se besan hasta que llevan juntos por lo menos seis meses, no sirve para nada más allá de las fantasías de ambos miembros de la pareja, que se sonrojan pensando en esas cosas. Eso sí, hay que conseguirle a la chica el peluche de la máquina.

Un clásico: la cafetería (las llamadas kissaten en japonés). Pero no una cafetería como las nuestras, no: una señora cafetería de dos plantas, llena de parejitas, donde las chicas siempre piden un trozo de pastel. Curiosamente, en muchos mangas donde hay escenas de cafetería vemos llorar a alguna chica porque la están dejando. Parece ser que es un lugar típico para acabar con una relación.

Otro dato que no deja de chocar es que el tratamiento, la forma de llamarse el uno al otro, no cambia respecto a cuando eran sólo amigos o compañeros de clase. Como seguramente ya sabéis, en Japón normalmente se llama a la otra persona por el apellido seguido del sufijo “-san”. Las parejas siguen llamándose así hasta que sacan el tema y cogen algo más de confianza, pero no es algo que ocurra desde el principio.

Probablemente muchas de estas cosas no suceden en la vida real, pero si salen en tantas obras… por algo será, ¿verdad? Es que los japoneses son únicos hasta para las citas. De hecho, en los videojuegos uno de los géneros más populares es el de simulador de citas (dating sim para chicos, otome para chicas), en los que se repiten estos tópicos. Lo dicho: son únicos.

 

 

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