Recomendación: Slow Step, de Mitsuru Adachi

Vuelvo a la carga con Mitsuru Adachi, y es que hacía tiempo que no recomendaba ninguna de sus obras. En esta ocasión se trata de una muy especial por varios motivos: no es especialmente conocida y se considera shôjo (aunque la inmensa mayoría de las obras de este señor se mueven en el turbio límite entre el shônen y el shôjo, como hemos dicho más de una vez). Es Slow Step, la obra que creó inmediatamente después de Touch (Bateadores).

Este manga se publicó no en la revista Weekly Shônen Sunday como es habitual en su larga bibliografía, sino en Ciao, una publicación shôjo. De hecho, ya había ocurrido algo parecido con Hiatari Ryôkô! (cuyo anime nos llegó como Alegre juventud), que se publicó en la Weekly Shôjo Comic y también pertenecía a este género.

No nos vayamos más por las ramas: en esta historia el maestro Adachi vuelve a hablarnos de deporte y de amor, pero en este caso son las relaciones románticas las que tienen más peso en el argumento, dejando el deporte en un plano secundario (pero aun así claramente presente). Es la historia de Minatsu Nakazato, una chica que juega a softball en el instituto Asaoka (una curiosidad más: la obra más reciente del autor se desarrolla también en este centro educativo) y tiene varios pretendientes: por un lado, su amigo de la infancia Shû Akiba, que practica el boxeo sin demasiado empeño. Por el otro, la estrella del boxeo juvenil Naoto Kadomatsu, que va a otro instituto pero es vecino de Minatsu. En este caso, sin embargo, está enamorado de Maria Sudo, un personaje que creó Minatsu al disfrazarse para evitar a unos delincuentes que la perseguían por ser testigo de una de sus fechorías.

Pero la cosa se complica con el profesor Yamazakura, entrenador del club de softball y también del de boxeo, con una sobrinita huérfana, Chika, que vive con él. Este señor es el típico personaje desastre y algo pervertido que sin duda se gana nuestra simpatía desde el principio y que tendrá un papel no poco importante en este singular cuadrilátero amoroso. O pentágono, porque también está un adorable personaje secundario, Ayako Sawamura, una sukeban de libro.

Como siempre, hay gags, bellas escenas sin diálogo, secundarios interesantes, vida cotidiana japonesa y de instituto y deporte, señas de identidad de este magnífico autor. En este caso, por suerte, el componente dramático es prácticamente nulo.

Slow Step no tuvo una gran repercusión, pero sus 7 volúmenes recopilados entre 1986 y 1991 fueron adaptados a una serie de OVA de 5 episodios en 1991 bastante fiel al tono y la historia del manga, con muy pocas diferencias. Por lo tanto, recomiendo su visionado (tirando de fansub, claro está, porque no hay otra), ya que el manga sólo está disponible en japonés y en italiano, siendo esta segunda opción bastante buena por la proximidad idiomática.

 

 

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