Recomendación: La chica que saltaba a través del tiempo

Si un día descubrierais que podéis deshacer lo que os ha salido mal, reintentarlo volviendo atrás en el tiempo, ¿lo haríais? Esto es lo que le pasa un día a Makoto, una chica japonesa que estudia bachillerato y un día tiene un accidente fatal, pero en lugar de irse al más allá se queda en el más acá y tiene la oportunidad de repetir ese día.

No se trata de un plagio de la película de 1993 Atrapado en el tiempo, sino del largometraje animado La chica que saltaba a través del tiempo (Toki wo kakeru shôjo), de 2006 e inspirado en la novela del mismo nombre, de 1967 y a su vez adaptada a varias películas de imagen real tanto para cine como para televisión. De hecho, también hay un manga de 2004 publicado por Planeta DeAgostini, llamado La chica que viaja en el tiempo, cuyos dos volúmenes contaron con la participación del autor de la novela original en el guión. Pero de lo que hablamos hoy es de la película de anime, que se editó en DVD y Blu-ray por primera vez en nuestro país en noviembre de 2010, y que es una película absolutamente recomendable.

El tema de los viajes temporales es algo que fascina a mucha gente, probablemente es el subgénero más interesante de la ciencia ficción, pero el atractivo de La chica que saltaba a través del tiempo reside en que no aparecen máquinas del tiempo, sino que los saltos atrás se producen simplemente… saltando. Precisamente estos saltos dan lugar a los pocos momentos realmente humorísticos de la película, por otra parte tirando a dramática, ya que para que surtan efecto Makoto debe darlos a conciencia, a menudo aterrizando de cabeza y dejando a los demás asombrados por su raro comportamiento.

Lo que al principio es puramente accidental, poco después —y a través de los consejos de su tía Kazuko, que cuando era joven también era capaz de saltar en el tiempo y es la protagonista del manga— se convierte en un recurso de Makoto para evitar aquellas situaciones que le resultan incómodas. Tonterías que poco después se convierten en problemas más gordos, muchas veces provocados precisamente por los propios saltos temporales. Como en el filme protagonizado por Bill Murray, pero en este caso de forma voluntaria, Makoto repite sus días para que le salgan lo mejor posible, pero todo tiene consecuencias y algunas no son tan buenas como cabría esperar.

Ahí está el núcleo de la película: vemos a Makoto pasar sus últimos días de bachillerato con sus dos mejores amigos, Kôsuke y Chiaki, y su amiga Yuri, mientras intenta dominar esta nueva “habilidad”, pero las cosas se complican enormemente y la chica acaba pasándolo mal. Nos lo han dicho en multitud de obras sobre viajes en el tiempo: mejor que no intentemos arreglar las cosas enredando con el tiempo o las estropearemos más. Pero la protagonista de la película se gana nuestra simpatía desde el principio y sufriremos con ella al ver cómo lucha por devolver las cosas a la normalidad y hallar el mejor final posible.

La chica que saltaba a través del tiempo es una producción del famosísimo estudio Madhouse, cofundado por el recientemente fallecido Osamu Dezaki y responsable, entre muchísimas otras cosas, de las series de Monster, Yawara, Chobits, Card Captor Sakura, Nana o Death Note, y películas como Tokyo Godfathers, Paprika o Perfect Blue. Su director es Mamoru Hosoda, que en 2009 se encargó también de dirigir Summer Wars, otra película merecedora de multitud de premios, igual que la que nos ocupa hoy, que además de premios japoneses se llevó otros internacionales, como el Gertie al mejor largometraje animado del Festival Internacional de Cinema Fantàstic de Catalunya, también conocido como Festival de Sitges, en 2006.

En fin, no dejéis de ver este filme de animación, una obra imprescindible en la DVDteca (o Blurayteca) de cualquier aficionado al buen anime que se precie.

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