Pasión por el manga llevada al extremo

El manga se puede disfrutar de muchas formas y en diferentes grados. Disfrazarse (hacer cosplay) una vez o dos al año para asistir a eventos relacionados con el cómic y la animación japonesa sería una de esas formas, otra serían los tatuajes como los que vimos la semana pasada, y luego estarían también los objetos que pasarían a formar parte de nuestra vida cotidiana, de los que vamos a ver algunos ejemplos.

Vamos a empezar, lógicamente, con la imagen que abre este artículo: papel higiénico con manga, que nos plantea un interesante dilema. Si la costumbre de leer sentados en la taza del váter no contribuye demasiado a agilizar las tareas para las que está diseñado este indispensable objeto de nuestras casas, la situación empeora si los rollos de papel de váter vienen con manga, legible si sabemos japonés. Además, supone un problema: ¿qué pasa si nos gusta la historia y nos la queremos quedar? De hecho, en la imagen se aprecian unas viñetas del fallecido Yoshito Usui, creador de Shin-chan.

¿Qué os parece esto? Son muñecos de cuatro de los personajes más conocidos de Kinnikuman (Musculman) con un saliente USB en un sitio un poco curioso. Quien escribe estas líneas posee uno en su casa (no en vano fue mi anime favorito cuando era pequeño) y puede asegurar que lo más chocante es que no son pendrives con el diseño más asombroso de la historia, sino que sólo sirven para que, conectados a un puerto USB, los personajes se pongan a hacer abdominales de forma frenética.

Bastante más útil parece este objeto, habitual en nuestros salones del cómic y el manga: es una reproducción del portamonedas que luce Naruto en el manga del mismo nombre, y que en la vida real cumple la misma función si dejamos a un lado la incomodidad de meterse esta enorme rana en el bolsillo.

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