Manga polémico: Manga Kenkanryû

No debería sorprender a nadie que el manga, con toda su variedad de géneros y temas, haya dado lugar a numerosas obras que han levantado polémica. No estamos hablando de la típica polémica absurda de las asociaciones de madres y padres de nuestro país, obsesionadas con que las obras de lucha contengan golpes y sangre e incapaces de entender que Shin-chan es para adultos (aunque en este caso las televisiones son culpables por no programarlo a la hora adecuada), sino de cosas que incluso los japoneses han encontrado difíciles de digerir. Una de ellas es Manga Kenkanryû, y con razón.

Esta obra de Sharin Yamano empezó como webcomic hasta que consiguió ser publicada en papel, y trata el espinoso tema de las tensas relaciones entre japoneses y coreanos, que vienen de cuando Japón no caía tan bien como ahora y se dedicaba a conquistar otros territorios y a ejercer de invasor (matanzas, violaciones, esclavitud sexual de las coreanas, etc.), oscura etapa que tuvo lugar en los años 30 y 40 del siglo pasado y que hasta hace poco ni siquiera salía en los libros de historia de los centros educativos japoneses.

Pues bien, desde finales de los años noventa había surgido en Japón la llamada “Korean Wave”, que era un creciente interés de los japoneses por la cultura de su vecino y la cada vez más positiva percepción de todo lo que tuviera que ver con Corea (la del sur, se entiende). En este contexto apareció una contracorriente llamada “Hating Korean Wave” (odio a la ola coreana), que en japonés es “kenkanryû“.

De ahí el nombre de este manga, en el que su protagonista, Okiayu Kaname, un estudiante de instituto, descubre que en el Mundial de Fútbol de 2002 (coorganizado por los dos países) se amañaron partidos de Corea del Sur para que los ganara y sorprendiera al mundo como sorprendió.

Seguro que muchos seguidores de la selección española estarían de acuerdo con él tras los penalties de los cuartos de final en los que Corea del Sur eliminó a España, en un partido con errores arbitrales que terminó en empate a cero, pero el manga va más allá y sus protagonistas se ponen a investigar a fondo la historia coreana y a buscar los puntos negros de la misma. Además, toca temas como los supuestos problemas que provoca la comunidad coreana en Japón, los plagios por parte de Corea o la revisión histórica (es decir, la negación) de las cosas terribles que Japón hizo en ese país, entre muchas otras cosas bastante polémicas.

Las reacciones fueron en general contrarias a esta obra que tuvo cuatro volúmenes entre 2005  y 2009, por su parcialidad, por la incitación al odio, por su racismo y por inexactitudes históricas, pero a pesar de que fue duramente criticada dentro y fuera de Japón sus ventas fueron mejor de lo esperado y cada nueva entrega desaparecía rápidamente de las tiendas. No contento con todo esto, en 2008 el autor publicó otro tomo, llamado Manga Kenchûgokoryû, esta vez con China como víctima. Preocupante, ¿verdad?

 

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