Los tomos recopilatorios japoneses

Años ha, en nuestro país el manga se publicaba de una forma horrenda: en grapa, con números de pocas páginas. Sólo se vendía bien (y muy bien) Dragon Ball, pero el resto de obras que provenían de Japón se hundía y se cancelaron series que en realidad gustan mucho, como pasó con Ranma 1/2 al toparse con la insistencia de Planeta en no aventurarse en el formato tomo. Por suerte aquellos años pasaron ya, y hace tiempo que conocimos la palabra “tankôbon“, que es el tomo recopilatorio japonés de toda la vida, el de 180-200 páginas, vamos. Pero con el tiempo nos hemos ido haciendo más expertos y han llegado nuevas palabras…

El más conocido es el que ya hemos mencionado, el tankôbon, que en sí mismo es simplemente un tomo recopilatorio de algo que previamente ha sido publicado por entregas en una revista, que es como funciona la edición de manga en Japón, y funciona muy bien, no como ocurriría aquí. En el País del Sol Naciente lo normal es comprarse la revista de turno, con nuevas entregas de muchas obras al mismo tiempo, y tirarla al acabar su lectura. Al fin y al cabo, estas revistas se publican con una calidad de papel y tinta pésima y un precio bastante asequible, y si una obra gusta el lector la adquirirá cuando hayan aparecido suficientes nuevos capítulos para que aparezca un nuevo tomo de esa obra en solitario.

Parecida en número de páginas es la edición aizôban, o edición “tesoro”, que presenta contenido extra, papel de alta calidad, portadas especiales y hasta regalos, pero por contra son tomos más caros y de disponibilidad bastante limitada. Este concepto se asemeja bastante a la kanzenban, la edición definitiva, que conocemos aquí gracias a la reedición en este formato de obras como Dragon Ball, Dr. Slump, Monster, Rurôni Kenshin o I”s. Se trata de reediciones de obras muy populares, con las páginas en color originales que siempre se perdían al aparecer en tankôbon (de ahí que viéramos páginas más oscuras en muchos momentos de Dragon Ball, por ejemplo).

La bunkoban o simplemente bunko es la edición de bolsillo, con tomos generalmente más pequeños pero siempre más gruesos (habitualmente el doble de un tankôbon) y con papel más fino pero de más calidad, que se utiliza en el caso de obras veteranas que las editoriales ya han amortizado. La hemos visto por ejemplo gracias a Glénat en sus ediciones de Kimagure Orange Road o Musculman. Y luego está la wideban, que también conocemos: de tamaño más grande que el tankôbon, también tiene más páginas, aunque no suelen ser el doble. Tenemos por ejemplo el caso de Maison Ikkoku, que de 15 tomos originales pasó a 10 en esta edición, que es la que nos llegó aquí gracias también a Glénat.

Una edición que no tenemos es la shinshôban, que es una simple reedición con una portada diferente y algunos extras. En los últimos años ha aparecido un tipo más, el shôshûhen, que desde 2008 recopila en tomos de tamaño B5 y muchas páginas las obras más populares de la editorial Shueisha. En este caso tampoco tenemos ninguna equivalencia en nuestro país, donde incluso los manga de más éxito llegan a unas cifras que están muy lejos de invitar a reediciones así. Sea como fuere, ¿qué formato preferís vosotros?

 

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