La polémica alrededor de Death Note

Death Note fue una de las obras más populares de la década de los 2000, lanzó al estrellato a Takeshi Obata y Tsugumi Ohba, que ahora triunfan con Bakuman., y es que la premisa era de lo más interesante a la par que polémica: una libreta en la que se podía escribir el nombre de quien queríamos que muriese, así como el momento y la forma, se hacía realidad y salíamos impunes si lo hacíamos bien. Una posibilidad así despertaría los instintos asesinos de cualquiera, pero a pesar de que hay que saber diferenciar la ficción de la realidad, por desgracia hubo quien utilizó la idea para hacer el mal en la vida real.

El más escabroso de los casos fue uno que tuvo lugar en Bélgica en 2007, cuando se encontraron trozos de un cadáver sin identificar, cerca del cual había unas notas donde ponía, en japonés romanizado, “Soy Kira”. No fue hasta 2010 que se detuvo a varios sospechosos, la identidad de los cuales no trascendió, como tampoco la de la víctima. Parece ser que hubo una discusión y dos personas mataron a la tercera, un hombre de entre 20 y 30 años, e hicieron la puesta en escena que consternó a la sociedad belga y ensució la imagen de la obra de Obata y Ohba y del manga en general. De hecho, el caso fue conocido como “Asesinato Manga“.

Menos graves porque al final no llegaron a nada fueron varios casos de estudiantes de instituto en los Estados Unidos a los que se encontraron réplicas de la libreta con nombres de compañeros escritos en ellas. Evidentemente la libreta no funciona de verdad, pero ese tipo de broma (eso en el mejor de los casos, si es que no era una declaración de intenciones) no gustó nada y todos ellos fueron castigados de una forma u otra, a menudo con la expulsión de sus respectivos centros. Por supuesto, os podéis imaginar que en este caso quien se llevó la peor parte fue la reputación de Death Note.

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