Historia del manga: los dôjinshi

Seguro que esta palabra por lo menos os suena, y probablemente ya sabéis lo que significa, pero para los que quizá no lo sepan nace este artículo, en el que repasaremos brevemente qué es y qué significa “dôjinshi“. La palabra propiamente dicha está formada por “dôjin” (literalmente “misma persona” pero con el sentido de “personas que comparten un interés”) y “shi”, de “publicación periódica”. ¿Qué tiene que ver con el manga?

La verdad es que sólo con el nombre no se explica qué relación tiene con el cómic japonés, pero los dôjinshi son publicaciones autoeditadas, es decir, publicadas con los medios de los propios autores, sin pasar por las editoriales profesionales. Y al principio las llevan a cabo círculos de personas interesadas en algún tema (ahora sí que vemos por qué se llaman así), lo que en términos occidentales sería más o menos un fanzine. En Japón esto empezó con las novelas ya en el siglo XIX, pero en el manga fue más tardío y se podría situar en los años 70.

En 1975 se fundó el famoso Comiket, la feria de cómic autopublicado más importante del mundo, que tiene lugar en Tokio y en la que los autores pueden vendérselas al público directamente. Quizá pensaréis “¿a quién le interesa comprar manga no conocido?”, y puede que desde un punto de vista occidental pueda parecer menos atractivo que un salón del cómic o del manga “normal”, pero en Japón el Comiket tiene miles y miles de seguidores, muchos de sus autores se han hecho famosos por sí mismos y parece que las acampadas para hacer cola días antes causan serios problemas en las calles y actualmente están prohibidas.

¿Por qué triunfan tanto estas publicaciones? Los dôjinshi generalmente son (o nacieron como) parodias de manga reales, fanfics (con historias alternativas) y a menudo versiones eróticas de distinto grado de obras ya conocidas. Precisamente para evitar problemas de derechos, los autores responsables de los dôjinshi raramente los distribuyen en tiendas (aunque también hay casos) y tienen suficiente con el Comiket y, con los avances tecnológicos, la distribución digital de sus trabajos.

Por supuesto, también hay obras completamente originales, no todo es la parodia fácil, y de este mundillo han salido muchos autores que después se han convertido en profesionales, como las CLAMP (que antes eran 11 y se llamaban Clamp Cluster), Monkey Punch (Lupin III) o la mismísima Rumiko Takahashi. Otros, ya consagrados, han publicado dôjinshi a pesar de estar trabajando ya en grandes editoriales, como es el caso de Ken Akamatsu, que como autor de dôjinshi se hace llamar Awa Mizuno, o los de los autores Kazushi Hagiwara (Bastard!!) y Yoshihiro Togashi (Yu Yu Hakusho, Hunter x Hunter), entre otros.

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