Hiroshi Hirata en su encuentro con los fans en el XVII Salón del Manga

Ya han pasado unos cuantos días desde que finalizó el XVII Salón del Manga y aún no habíamos hablado de él, pero Hiroshi Hirata fue uno de los autores invitados al evento, posiblemente el más importante a pesar de que ha sido recientemente cuando su nombre ha empezado a sonar en nuestro país, y eso que el hombre nació en 1937 y tiene una dilatada carrera como mangaka.

Fue Glénat quien lo dio a conocer con sus tomos de historias cortas, de los que ya ha publicado unos cuantos, a saber y por orden Héroes anónimos, Relatos insólitos de samuráis, Promesas rotas, Orgullo de samurái, La rebelión del emblema y en este último Salón, aprovechando su presencia, La venganza del guerrero repudiado. Además, Dolmen ha publicado su inconclusa Satsuma Gishiden, su obra más larga y publicada originalmente entre 1977 y 1982.

Del proceso de creación de sus obras habló precisamente en su encuentro con los fans en el evento que terminó el pasado martes, y se confirmó la impresión que uno se lleva al leer sus historias de dibujo y narrativa realista: el maestro Hirata es un hombre que dedica muchísimo tiempo a la documentación, “entre cinco y diez años por historia“, comentó.

Y en el proceso de documentación, que incluye viajes por el mundo si son necesarios, a veces se atasca y se ve obligado a dejar esa historia para otro momento, o descubre otro hecho histórico que atrae su atención y la distrae de la historia en la que estaba trabajando hasta el momento. De ahí que sea difícil predecir cuándo aparecerá una de sus nuevas obras, y sobre qué irá concretamente.

Obsesionado con descubrir y divulgar la verdad y los motivos que no se reflejan en los libros de historia, cada vez que sospecha que algo no tiene mucho sentido se pone a investigar y de ahí nacen sus maravillosas obras, en las que añade la mínima cosecha propia posible y solo cuando se ve obligado a hacerlo porque hay algún detalle del que le resulta imposible documentarse.

Además, pudimos ver su lado más entrañable cuando habló de la durísima infancia y adolescencia que había vivido, en la miseria y teniendo que cuidar de una numerosa familia sin el padre, que falleció prematuramente. A pesar de su avanzada edad, sus dificultades auditivas y su imponente indumentaria japonesa, respondió amablemente a las preguntas de los asistentes y hasta representó poniéndose en pie, gesticulando y emitiendo onomatopeyas alguna escena con la que quería ejemplificar algunas de sus respuestas.

Esto también te interesará:

Posts Relacionados

Déjanos tu comentario »