Enemigos de Dragon Ball: Freezer

He comentado alguna vez que, en mi opinión, Dragon Ball es demasiado “gokucentrista”, al contrario de lo que ocurre en Naruto, donde todos los personajes tienen sus momentos. La obra maestra de Akira Toriyama tiene un buen reparto de personajes secundarios, pero tras un breve periodo inicial en el que llaman nuestra atención muchos quedan diluidos y rápidamente pierden el tren en la escalada de poder que se produce entre los saiyanos y sus enemigos. Sin embargo, en este último grupo no suele haber decepciones. Los enemigos de Dragon Ball molan, algunos daban auténtico miedo, y probablemente el que más miedo daba era Freezer.

Después de que Goku y sus amigos derrotaran a los saiyanos Raditz, Nappa y Vegeta, sacrificando algunas vidas en el empeño, tuvieron que desplazarse hasta el planeta Namek para recurrir a las bolas de dragón originales y resucitar a sus amigos muertos. Pero la tarea no fue nada fácil, y es que allí estaba el ejército de Freezer, mucho más temible que los saiyanos, a los que de hecho había prácticamente exterminado.

Freezer tenía una fuerza muy por encima de cualquier enemigo visto hasta la fecha, y unos cuantos escalones por encima del más fuerte de los héroes. Al principio, como Goku estaba recuperándose de sus heridas, tuvo que hacerle frente un equipo formado por Krilín, Son Gohan y Vegeta, al que durante la batalla se añadió el resucitado y reforzado Piccolo. Todos ellos le demostraron a Freezer que en el universo había seres que podían darle problemas, pero se deshizo de ellos con facilidad. No exagerada, pero sí con facilidad.

Aquí tenemos sus transformaciones, y es que cuando creíamos que estaba a punto de sucumbir ante los esfuerzos de nuestros héroes mostró el as que guardaba en la manga. De hecho, tenía varios ases. Primero mostró una forma que era prácticamente la misma pero mucho más alta. Posteriormente, su tercera fase deformaba su aspecto y daba más miedo aún. La última transformación simplificaba su forma y sus colores y era, por supuesto, la más temible de todas.

El Dragon Team le obligó a alcanzarla (de hecho afirma que nunca le habían obligado a llegar a la tercera fase), pero una vez llegados a este punto ya no tenían nada que hacer con él y mató al mismísimo Vegeta, que llega a llorar de miedo e impotencia durante el combate.

Cuando Goku se unió a la batalla (minutos antes de la muerte de Vegeta) la cosa empezó a equilibrarse, pero Freezer dejó fuera de combate a Piccolo y mató a Krilín haciéndolo explotar en el aire, una muerte terrible que ya comentamos en su día. Allí radicó su error: Goku, enfurecido, se transformó en el supersaiyano de la leyenda que era lo único a lo que temía este señor. A pesar de ello pudo plantarle cara y el combate se alargó durante muchos capítulos. Al final, Goku venció a un desesperado Freezer que se negó a aceptar su consejo de dejar de hacer maldades y obligó al habitualmente piadoso saiyano a matarlo.

Un año después, cuando conocimos a Trunks, se presentó en la Tierra para vengarse junto a su padre (que no sabemos si está en su segunda transformación o si es la primera pero más grandota por naturaleza). Efectivamente, no había muerto, sino que lo habían convertido en un ciborg al recuperar trozos de su cuerpo todavía vivo que flotaban en el espacio tras la explosión de Namek. Un tipo muy resistente que al ser reconstruido había aumentado su poder, pero que vio renacer sus temores cuando conoció a Trunks, otro supersaiyano, entonces mucho más fuerte que Goku, que lo venció en un abrir y cerrar de ojos.

 

 

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