Dragon Ball Z Kai, la revisión de un clásico

Los seguidores de la series de anime sabemos que tienen historias que no aparecen en el manga. Unas son mejores y otras peores, pero en todos los casos son capítulos sueltos o arcos argumentales de más o menos duración que sirven para no dejar de emitir la serie mientras se espera la aparición de nuevo material original. Son los “capítulos de relleno” o, como se dice ahora porque queda más cool, los fillers. En Dragon Ball había muchos, y un día salió la noticia del proyecto Dragon Ball Z Kai, que era una remasterización para HDTV (y formato panorámico) de esta parte de la serie pero sin los episodios de relleno. Idea un poco rara, por poco (o nada) vista, pero que levantó lógicamente mucha expectación.

De hecho, “kai” significa “revisión”, y se aprovechaba la celebración del 20 aniversario de la serie para hacerla: contaba con un nuevo doblaje hecho por los mismos actores que hicieron el primero, y la idea no era contar la historia de otra forma, sino ceñirse a lo básico, lo que era propio del manga y dejando de lado los rellenos, pero con nuevo coloreado y un ritmo más acelerado. Lo único que se hizo partiendo desde cero fueron un nuevo opening y un nuevo ending, y hasta la música de fondo tuvo sus arreglos para darle un toque “nuevo” a una historia clásica.

Aparte del inicio del primer episodio, que hace un rápido resumen de Dragon Ball en unos minutos, el resto es lo mismo que ya habíamos visto (con el mencionado nuevo coloreado y por supuesto el paso a la HDTV) pero recortando lo que se consideraba innecesario, de forma que el total de la serie duró 98 episodios. Parece muy poco, y en realidad lo es, porque se eliminó la saga de Buu, así que esta “versión definitiva” termina en la saga de Cell, lo cual de rebote sitúa a Son Gohan como el salvador de la Tierra al final de la historia.

No gustó a todo el mundo, se criticó especialmente el tema de la censura (que se puede notar en la imagen) y que las expectativas creadas por los nuevos opening y ending quedaban decepcionadas al ver que los capítulos propiamente dichos seguían teniendo el mismo dibujo y la misma calidad de animación de antaño, con lo cual el contraste era un poco chocante. Por decirlo de alguna forma, es una versión recortada y censurada de Dragon Ball Z con mejor color y alta definición, y ya está. Además, la serie no tuvo suerte en su final japonés: aparte de que la nueva banda sonora fue sustituida por la antigua (incluso en la reemisión de capítulos) al descubrirse que era un plagio de otras canciones, el terrible terremoto y tsunami del 11 de marzo provocó que el último episodio programado, el 98º, no se emitiera.

Quizá todo esto era una señal de que no debería haberse tocado un clásico como DBZ, o por lo menos no de esta manera, sino redibujándolo todo y, por supuesto, sin censurar, dado que estamos en el siglo XXI. Los otakus catalanes podrán juzgar pronto si la revisión merece la pena o no, ya que el canal 3XL emitirá la serie cuando haya acabado de reemitir, por primera vez en muchos años en la televisión catalana, la serie original al completo. Sobre el resto de otakus del estado, es de suponer que tarde o temprano también la verán emitirse en alguna emisora de alcance estatal o autonómico.

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