Conceptos: moé

¿Habéis oído hablar alguna vez del “moé” (también escrito como “moe”)? Es muy posible que no, porque este concepto no está muy extendido en Europa, pero los otakus más empedernidos probablamente ya saben de qué se trata. En términos generales se usa como palabra de argot dentro del manga y el anime para identificar un fetiche (no sexual) por alguna característica de los personajes que atrae a los lectores o espectadores y provoca que estos sientan una extrema simpatía por esos personajes. Intentaremos explicarlo un poco más.

Es un concepto difícil de definir, no tiene ni unos orígenes ni unos límites exactos, pero como decíamos implica una fuerte atracción por un personaje, que habitualmente tendrá unas características que lo convertirán en adorable y que despertarán en nosotros un instinto protector o sencillamente cariño. Normalmente son chicas y algunos de los moé más comunes tienen que ver con la ingenuidad, la corta edad (con algunas excepciones de personajes adultos), aspecto frágil basado en ojos y cabeza grandes en contraposición con unas extremidades muy delgadas, el uso de gafas (este en concreto también es bastante típico de los moé con personajes masculinos), los trajes de sirvienta (o de mayordomo en el caso de los chicos) y a veces algo aparentemente poco atractivo como puede ser una personalidad fuerte y un carácter explosivo que se va suavizando.

Es posible que hayáis pensado en el polémico género loli-con, en el que se mezclan peligrosamente el sexo y chicas de aspecto infantil (aunque no siempre sean técnicamente menores de edad). Esa asociación mental es comprensible, pero los defensores del moé argumentan que en el caso de su “afición” el sexo no tiene ningún papel, y que a pesar de que se oriente en general a un público masculino adulto la atracción por esos personajes de aspecto infantil es puramente cariñosa y en ningún caso implica nada que tenga que ver con el erotismo, por lo menos no de manera explícita.

El “moé” en principio es la persona que tiene estos fetiches, la que siente esta atracción. Y algunos de los más conocidos tienen nombres prácticamente estandarizados en japonés, como el meganekko-moe (el que se siente atraído por chicas con gafas), el meido-moe (sirvientas), el shitsuji-moe (mayordomos) o el tsundere-moe (el carácter aparentemente fuerte pero amable en el fondo). Pero también está extendido como adjetivo para describir personajes con esas características.

Un concepto, pues, bastante curioso, difícil de definir y con inevitables connotaciones que hacen que no sea demasiado recomendable gritar a los cuatro vientos que nos identificamos con él (si es que lo hacemos), menos aún en estos tiempos en los que, muchas veces con razón, hay que ir con mucho cuidado con según qué opiniones. Y es que no ha recibido pocas críticas por parte de muchos sectores, que no creen en la “pureza” de esos sentimientos por lo “mono” y adorable y señalan el peligro de que esas atracciones acaben en loli-con, además de denunciar el papel sumiso y de objeto de deseo en el que convierte a la mujer, según palabras del mismísimo Hayao Miyazaki, conocido por sus personajes femeninos profundos e independientes.

 

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