¿Qué manga os gustaría que continuase?

No es que dependa de mí ni que se vaya a hacer realidad, pero la pregunta viene motivada por una encuesta que la web japonesa Oricon hizo a 1000 personas (5o% de cada sexo de los dos que existen), y que es interesante repasar para ver cuáles son los manga que continuarían si se hicieran realidad los deseos de estas personas.

Y el líder indiscutible es Slam dunk, de Takehiko Inoue, con 31 volúmenes de 1990 a 1996. Al ser un manga deportivo es cierto que podría continuar, como ha ocurrido y sigue ocurriendo con Captain Tsubasa, pero podría haber degenerado mucho y decepcionado a los fans, que es lo que ya ha sucedido con muchos de los seguidores de los partidos de fútbol más populares del manga y el anime.

Hana Yori Dango (No me lo digas con flores) es el segundo clasificado, probablemente el shôjo más popular de los últimos años. Obra de Yoko Kamio, alcanzó los 37 volúmenes entre 1992 y 2008, apareciendo el 37º como un especial tras una pausa de 4 años.

Dragon Ball, de Akira Toriyama, se sitúa tercera tras 42 tomos entre 1984 y 1995 y una continuación televisiva (sin la participación de Toriyama), Dragon Ball GT, que no gustó demasiado. De todos los de la lista es seguramente el que más sentido tendría continuar. Se ha criticado mucho que la última parte del manga mostraba el cansancio del autor, pero aun así acabó de una forma abrupta y no le iría mal un final bien cerrado.

En cuarto lugar tenemos Death Note, de Takeshi Obata (dibujo) y Tsugumi Ohba (guión), una obra no especialmente larga (12 volúmenes entre 2003 y 2006) pero que para muchos duró el doble de lo que debería haber durado. Sin duda, su aparición en esta lista responde a la enorme popularidad que tiene, no a un razonamiento lógico.

La quinta, Hikaru no Gô, dibujada también por Takeshi Obata y escrita por Yumi Hotta, vio 23 volúmenes entre 1998 y 2003 y es la menos exportable de la lista, porque gira alrededor del juego del go, y la prueba de ello es que no ha visto la luz en nuestro país a pesar de su popularidad.

Otra que en realidad no necesita continuación es nuestra querida Touch (Bateadores), con 26 tomos entre 1981 y 1986, del gran Mitsuru Adachi. Tiene un final muy adecuado y no necesita continuación, pero como siempre ocurre con sus obras deja con ganas de más, de ahí posiblemente su aparición en la lista.

La sigue Itazura na Kiss, de Kaoru Tada, un shôjo inédito en nuestro país que se publicó entre 1991 y 1999 alcanzando los 23 tomos. Otro shôjo está en octava posición, en este caso es Lovely Complex, de Aya Nakahara (17 volúmenes de 2001 a 2006), un manga que en su edición española no se ha vendido, según Planeta, demasiado bien, y es por eso que este año van a aparecer sus últimos volúmenes después de mucho tiempo parada.

Candy Candy (9 volúmenes entre 1975 y 1979) es la más antigua de la lista y nosotros la conocemos solamente por su mítico anime, porque una discusión de derechos entre sus autoras, Yumiko Igarashi (dibujante) y Kyôko Mizuki (guionista y autora de la novela original en la que se inspiraba el manga) impidió y sigue impidiendo que se publicara el manga en Occidente. Y a continuación, cerrando el Top 10, tenemos Rurôni Kenshin, de Nobuhiro Watsuki (1994-1999, 28 volúmenes), el popular manga del guerrero samurái que en este caso podría continuar perfectamente durante un par de tomos más.

 

 

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